gatito-corriendo

“El periodismo está muriendo”. Es una frase que a lo largo de la carrera he escuchado un sinfín de veces, acompañada de un debate y una posterior conclusión esperanzadora (que podemos poner en duda): el periodismo tradicional está muriendo, pero hay cada vez más oportunidades de hacer un periodismo distinto y original en internet.

¿Pero por qué empiezo un texto acerca de las fotos tiernas de gatitos y perritos hablando de la “inevitable muerte del periodismo”?

Porque esas fotos que generan millones de clicks en internet podrían ser la respuesta a las dudas acerca de qué han hecho mal el periodismo y las empresas informativas.

cachorro-tiernoAlgo queda claro (lo dicen las estadísticas): cada vez más personas prefieran ver fotos de gatitos con ojos del tamaño de un animé japonés, en vez de leer las noticias “importantes” que publican las grandes catedrales de los medios, como el New York Times, Le Monde, o en el caso de México, empresas de muchos años, como El Universal o Excélsior (me niego a llamarles a estos periódicos “grandes catedrales de los medios”.

Foto de gatito tierno vs Foto de Aylan Kurdi

El debate de esta semana en los medios de comunicación y de la población en general, ha sido el de niño sirio Aylan Kurdi, ahogado en las playas de Turquía, luego de que la embarcación en la que trataban de llegar él y su familia a Europa, se hundiera. Todo esto en el contexto del éxodo masivo desde Medio Oriente hacia la Unión Europea, huyendo de la guerra y -en esta ocasión- de la ofensiva del Estado Islámico en Siria e Iraq.

¿Debieron los medios difundir la foto o no? En defensa de los medios, debo admitir que, al igual que sucede con África, el publicar una foto tan terrible puede servir para exponerle a la población mundial una tragedia como es la de los refugiados.

¿La foto es fuerte? Sí, es extremadamente poderosa en un sentido negativo, pero también lo son las fotos de niños africanos esqueléticos, que en algún momento sirvieron para que las personas de todo el mundo se enteraran de la hambruna sufrida en África, o de los millones de refugiados que también en aquel continente huyen de la guerra.

aylan kurdi y hermano
Aylan y Galip Kurdi

¿El problema? Simple y sencillamente que en África sigue habiendo guerras y hambre, pero a la mayoría de la población le ha dejado de preocupar el problema. Probablemente porque no han llegado decenas de miles de personas a su país buscando refugio, como sucedió en estos días en las puertas de la Unión Europea.

Pero regresando al tema de las fotos de gatitos y perritos: ¿por qué material de este tipo genera más clicks que un reportaje de calidad acerca del problema de los refugiados en la Unión Europea?

Es un tema que me gustaría desarrollar a profundidad próximamente (me puedo imaginar que la psicología juega un papel importante aquí), porque probablemente sea la respuesta para frenar la “muerte” del periodismo profesional.

Pero aquí van mis primeras suposiciones:

1. No son malas noticias

Lo esencial es que una foto de un gatito viendo a la cámara no es una mala noticia. Y a diferencia de este tipo de fotos, los medios están llenos de malas noticias. Es más, los medios se alimentan de malas noticias.

perrito y gatito

Enciende la tele y pon el primer noticiario que se te ocurra. Lo más seguro es que las noticias principales del día sean tragedias humanas, noticias relacionadas con la corrupción de gobernantes o acerca de la preocupante situación económica actual.

Y así como leer un periódico o ver un noticiario con una línea editorial opuesta a nuestra opinión nos genera malestar (y seguramente no lo hacemos por eso mismo), el ser humano difícilmente llegue a un nivel de masoquismo como para querer consumir de manera voluntaria este tipo de información todos los días y a toda hora.

Este elemento es tan notorio, que muchos medios, como Huffington Post, han agregado a sus sitios web una sección dedicada únicamente a buenas noticias. Otros han ido más lejos: Upsocl es un sitio web que sólo publica contenido positivo o inspirador.

2. Son fácilmente digeribles

Entras a tu cuenta de Facebook y ves que un amigo compartió una publicación titulada Las 50 fotos más tiernas de cachorritos. Sabes que estás sólo a un click de distancia de ver a muchos cachorros tiernos. ¿Y por qué haces click? Sólo porque sí. Nadie necesita una buena razón para ver fotos de perritos tiernos.

Entonces haces click y en menos de cinco minutos ya viste las 5o fotos. Probablemente en menos de diez fotos te detuviste más de un segundo para verlas detenidamente. Las demás las “escaneaste” en menos de un segundo y pasaste a la siguiente, hasta verlas todas.

Este tipo de publicaciones pasan tan fácil como un vaso de agua. No hay texto, sino imágenes que lo dicen todo. Vayamos más lejos: estas imágenes no tienen por qué decirte algo, más allá de sacarte una sonrisa.

cachorros perro salchicha daschund

3. Son tiernas

¿Qué es más tierno: un gatito tapándose los ojos o un video de Donald Trump sacando al periodista Jorge Ramos de una rueda de prensa?

Ni siquiera hace falta responder, pero podría asegurar que un especialista agregaría que ciertas zonas del cerebro se activan cuando ven las fotos del minino, y ése es el punto importante aquí, y lo que el periodista debería considerar la próxima vez que escriba una nota.

Pensemos entonces en otra historia que en México tuvo mucha fuerza: los niños triquis que juegan basquetbol descalzos. La historia tiene cierto grado de ternura, pero también tiene un lado muy inspirador y totalmente positivo: fueron campeones de un torneo internacional de basquetbol, a pesar de vivir en condiciones difíciles en el estado de Oaxaca.

¿Crees que la gente prefiere darle seguimiento a la historia de los niños triquis, o al problema latente del narcotráfico en México?

¿El periodismo se debe frivolizar?

Es evidente que las fotos de cachorros que generan millones de visitas no tienen valor periodístico y no le aportan información a los ciudadanos. Tampoco nos inspiran a salir a la calle a pedir cambios en un sistema político corrupto (por cierto, felicidades Guatemala), ni le aportan conocimientos nuevos a quienes las ven. Eso sí, pueden alegrarnos por algunos minutos después de un día pesado o aburrido en la oficina.

¿El periodismo sólo debe tratar de alegrarnos para que lo consumamos más y entonces pueda sobrevivir? ¿A eso se debe limitar?

niños triquis basquetbolistas

Definitivamente no. Al contrario, la frivolidad es una de las grandes culpables de que los medios tradicionales se tambaleen desde la aparición de internet (donde lo que importa son los clicks.

Y hoy en día, ya con los medios digitales dentro de nuestras vidas, la frivolidad también es la que muchas veces nos ha hecho dudar de la credibilidad y seriedad de empresas informativas o de los periodistas.

Pero una historia positiva e inspiradora no tiene por qué ser frívola. Tampoco existen razones (más allá de las reglas tradicionales del periodismo) para que una historia positiva y donde nadie resultó herido o muerto, tenga menos peso en un noticiario que la detención de un narcotraficante.

Son muchas preguntas las que nos debemos hacer en torno a cómo el periodismo podría reinventarse para sobrevivir y resurgir en la actualidad, sin perder su profesionalismo, seriedad e importancia.

Y probablemente las fotos de gatitos y perritos tiernos, que generan millones de clicks al día, sean parte de la respuesta.

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